Patologías | Pepa Marín

10 enero, 2026
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El hipotiroidismo es una alteración que cada vez más personas descubren casi por sorpresa. A veces aparece tras meses sintiendo cansancio sin explicación, dificultad para concentrarse, cambios en el peso o incluso una sensibilidad al frío que no se corresponde con la temperatura real. Si este es tu caso o crees que podría serlo, entender lo que está pasando en tu cuerpo es clave para empezar a mejorar.

¿Qué es realmente el hipotiroidismo?

El hipotiroidismo ocurre cuando la glándula tiroides produce menos hormonas de las que el organismo necesita para funcionar con normalidad. Estas hormonas regulan el metabolismo, es decir, la velocidad con la que transformamos los alimentos en energía. Cuando su producción disminuye, el metabolismo se vuelve más lento y eso afecta directamente a la vitalidad, al peso corporal, al sistema digestivo e incluso al estado de ánimo.

Muchas personas conviven con síntomas durante meses sin identificar la causa. Por eso es importante conocer las señales más frecuentes.

Síntomas comunes a los que prestar atención

Aunque cada persona puede manifestarlo de forma diferente, algunos signos habituales del hipotiroidismo son:

  • Fatiga constante, incluso durmiendo suficientes horas.

  • Aumento de peso sin cambios relevantes en la alimentación.

  • Piel seca y cabello debilitado, que no mejoran fácilmente.

  • Sensibilidad al frío, manos y pies fríos incluso en ambientes templados.

Reconocer estos síntomas es el primer paso para solicitar una valoración profesional. Una vez confirmado el diagnóstico, la alimentación puede convertirse en una herramienta muy valiosa.

Cómo puede ayudarte la alimentación si tienes hipotiroidismo

No existe una dieta única válida para todo el mundo, pero sí sabemos que ciertos nutrientes desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de la tiroides. La clave está en construir una alimentación equilibrada que apoye la producción hormonal y mejore la energía diaria.

Algunos nutrientes importantes son:

  • Yodo: Imprescindible para la producción de hormonas tiroideas. Se encuentra en pescados, lácteos y algunas algas (siempre con moderación).

  • Selenio: Interviene en la conversión de la hormona T4 en su forma activa T3. Se obtiene de las nueces de Brasil, el huevo, el pescado y los cereales integrales.

  • Zinc: Participa en la síntesis hormonal y el sistema inmune. Presente en carnes magras, marisco, legumbres y semillas.

  • Vitamina D: Asociada a la regulación hormonal y a un metabolismo más eficiente. Se encuentra en pescado azul, setas y exposición controlada al sol.

Introducir estos alimentos de manera regular puede ayudar a mejorar la sensación de energía y bienestar. Eso sí, siempre es recomendable hacerlo con un plan personalizado, ya que cada organismo responde de forma distinta.

Hábitos que marcan la diferencia

Más allá de los nutrientes, ciertos hábitos cotidianos pueden apoyar la salud tiroidea:

  • Comer en horarios regulares para mantener estable el metabolismo.

  • Reducir o evitar ultraprocesados, que favorecen la inflamación.

  • Mantener una hidratación adecuada a lo largo del día.

  • Practicar actividad física moderada, adaptada a cada nivel.

Los pequeños cambios mantenidos en el tiempo suelen ser los que generan los resultados más duraderos.

¿Cómo puedo ayudarte desde consulta?

Si tienes hipotiroidismo o sospechas que tu tiroides podría estar funcionando por debajo de lo normal, contar con acompañamiento profesional puede marcar una gran diferencia. En consulta trabajamos con un enfoque cercano y personalizado para ayudarte a:

  • Diseñar una alimentación adaptada a tus necesidades, síntomas y estilo de vida.

  • Mejorar tu energía y tu bienestar general.

  • Identificar los alimentos que favorecen tu metabolismo y los que pueden estar frenándolo.

  • Crear hábitos realistas que puedas mantener a largo plazo.

  • Ofrecerte seguimiento y apoyo continuos.

Atiendo online y también de forma presencial en Petrer, Elda y Monóvar, para que puedas elegir lo que mejor se adapte a ti. El objetivo es ayudarte a recuperar tu vitalidad y aprender a convivir con el hipotiroidismo desde el equilibrio y el acompañamiento profesional.

Si deseas mejorar tu energía, tu alimentación y tu bienestar con una guía profesional adaptada a tu situación, contacta conmigo y da el primer paso hoy mismo.


1 diciembre, 2025
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¿Notas hinchazón, gases o malestar después de tomar leche o productos lácteos? Puede que tu cuerpo te esté dando una señal. Una dieta sin lactosa es una herramienta clave para quienes tienen dificultad para digerir este azúcar presente en la leche y sus derivados. En este artículo te contaré cómo identificar la intolerancia a la lactosa, qué alimentos puedes incluir y cómo adaptar tu alimentación sin perder renunciar a comer bien.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el intestino produce poca cantidad de lactasa, la enzima encargada de descomponer la lactosa. Como consecuencia, este azúcar no se digiere completamente y puede causar síntomas como gases, dolor abdominal, diarrea o digestiones pesadas.

Pero no te preocupes: llevar una dieta sin lactosa no significa renunciar a disfrutar de la comida. Hoy existen muchas alternativas saludables y sabrosas que te permiten mantener una alimentación equilibrada y deliciosa.

Alimentos recomendados en una dieta sin lactosa

Si te estás iniciando en este tipo de alimentación, estos son algunos consejos prácticos:

  • Opta por productos sin lactosa o con lactasa añadida: La leche sin lactosa, el yogur o los quesos curados son opciones seguras y muy fáciles de encontrar.
  • Aumenta la variedad vegetal: Aprovecha bebidas vegetales enriquecidas en calcio (como avena, almendra o soja) y combínalas con frutas y verduras frescas para garantizar un buen aporte de nutrientes.
  • Cuida tu microbiota intestinal: Incluye alimentos fermentados como kéfir sin lactosa, chucrut o kombucha. Mantener una flora intestinal equilibrada mejora tu digestión y tu bienestar general.
  • Lee siempre las etiquetas: La lactosa puede aparecer en alimentos donde no la esperarías: embutidos, salsas, pan de molde o bollería industrial.

Más allá de la alimentación: bienestar digestivo

Una dieta sin lactosa es solo una parte del equilibrio. El bienestar digestivo también depende de tus hábitos diarios:

  • Come despacio, mastica bien y evita distracciones mientras comes.

  • Mantente hidratado y muévete a diario.

  • Descansa lo suficiente, ya que el estrés y la falta de sueño también afectan a tu sistema digestivo.

Cuando el cuerpo y la mente trabajan en armonía, la digestión mejora y la energía se multiplica.

Cómo puedo ayudarte

En Pepa Marín Nutrición trabajamos de forma personalizada para ayudarte a identificar si realmente necesitas una dieta sin lactosa, o si tus molestias digestivas pueden tener otro origen.
Analizamos tu historia clínica, tus hábitos y tus preferencias alimentarias para diseñar una pauta adaptada a ti, que no solo elimine síntomas, sino que también te devuelva el placer de comer.

Tanto si necesitas acompañamiento online o presencial (en Petrer, Monóvar o Elda), te guiaré paso a paso para mejorar tu bienestar, aprender a elegir mejor los alimentos y disfrutar de cada comida sin miedo ni molestias.

Da el primer paso hacia tu bienestar digestivo

Si sospechas que la lactosa puede estar sentándote mal o simplemente quieres aprender a mejorar tus digestiones, no lo dejes pasar.
Pide tu cita hoy mismo y te ayudaré a planificar una alimentación adaptada a tus necesidades, para que te sientas ligero, con energía y en equilibrio cada día.


Pepa Marín, dietista y nutricionista de Alicante, Elda, Petrer y Monóvar. Encuentra todo sobre nutrición, salud, alimentación y dietas equilibradas y saludables.